LA RAZA OLVIDADA

ANTIGRAVITY-NOVEMBER-2017-LA-RAZA-OLVIDADA-by-Ryan-Blackwood
Published  November 2017

KATRINA VS. MARIA

Este verano pasado me ha dejado completamente desanimado, débil y desesperanzado. Ha pasado un mes que el huracán María azotó la tierra preciosa de Puerto Rico, y el número de víctimas sigue subiendo, así como el el consumo de suministros. Como casi todos de nosotros nacidos y criados aquí entendemos, el dolor y la destrucción que ocurre durante un desastre tan devastador no es fácilmente recogido.

Hace doce años, durante el huracán Katrina, recuerdo vívidamente que tanta gente quería ayudar. La gente donó todo lo que pudieron; mi madre, una enfermera, se quedó a trabajar en los hospitales aquí. Las estadísticas fueron horribles: la cantidad de personas que murieron, sin ayuda en sus techos o en refugios o en hospitales. Aunque nuestra ciudad no merecía esta destrucción, los ciudadanos y los inmigrantes por igual quedaron para ayudar a limpiarla. Muchos ciudadanos no recuerdan a los albañiles que vinieron a ayudar desde México, Honduras, Puerto Rico y el Caribe. Arriesgaron sus vidas para limpiar habitaciones que olían inimaginables, cuerpos muertos que habían quedado atrás. Presidente Bush dejó a inmigrantes latinos entrar sin documentos, porque vinieron para ayudar a nuestro país.

Si nos ayudaron, podemos ayudarlos.

Pero las tornas han cambiado, y ahora, daños terribles se han diluvio sobre México y Puerto Rico, y nuestra gente permanece en silencio. El presidente Trump tomó días en dar respuesta al desastre en Puerto Rico, y apenas considera a los ciudadanos de la isla como su responsabilidad, aunque los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses.

Puerto Rico es una isla, por ello, muchas personas no pudieron escapar tan fácilmente, como podría la gente de Nueva Orleans durante Katrina. La isla ha estado en deuda extrema, que sólo seguirá aumentando después de este desastre.

75% de Puerto Rico sigue sin electricidad después de la tempestad, y alrededor del 40% de los ciudadanos beben agua contaminada. La infraestructura y los sistemas de distribución de Puerto Rico han sido completamente destrozados por este huracán, y nuestro presidente, y su presidente, Trump, apenas está recogiendo las piezas.

Hay muchos temas distintos en el ámbito del racismo y la degradación ambiental, que son paralelos entre Puerto Rico y Nueva Orleans: falta de fondos gubernamentales, agua contaminada, sistemas de bombeo mal construidos, y el desplazamiento de comunidades de bajos ingresos. Estas instancias de negligencia brindan un marco por cual las personas indigentes son tratadas en tal desastre. Las manos de cientos de inmigrantes ilegales recogieron las piezas de una New Orleans apocalíptico, no el gobierno. Post-Katrina y post-Maria, el apoyo de ciudadanos extranjeros ha prestado verdadera ayuda en los desastres.

Katrina dejó Nueva Orleans debajo del agua, pero María traiga un precio diferente a pagar. El número de muertos puertorriqueños ha sido mucho más bajo que los 1,833 en Nueva Orleans: solo 51 hasta la fecha. Sin embargo, muchos están muriendo, han muerto o sufren enfermedades transmitidas a través del agua contaminada y la falta de saneamiento en las ciudades.

A menudo, nos sentimos incapaz cuando se trata de situaciones que parecen muy lejanas, pero hay muchas organizaciones para donar a, y suministros diversos que todavía se necesitan desesperadamente en la isla: generadores, agua limpia, productos femeninos, comida. Me duele pensar en lo indignos que ellos son, como nosotros fueron, de este desastre, pero esto no define cómo las cosas deben ser. Si nos ayudaron, podemos ayudarlos.

Este año, junto con Puerto Rico, muchas otras islas y ciudades fueron afectadas por huracanes y terremotos, incluyendo Oaxaca, México, Ciudad de México, República Dominicana, Las Islas Vírgenes, Islas Turcas y Caicos, y las Islas de Sotavento del Caribe. Si lo tienes en su corazón a donar fondos o suministros, puedes hacerlo por visitando los siguientes sitios web, o buscando formas de enviar suministros.

***

This past summer has left me completely disheartened, weak, and hopeless. It has been over a month since Hurricane Maria struck the precious land of Puerto Rico, and the death toll continues to rise, as does the consumption of supplies. As most of us born and raised in New Orleans understand, the pain and destruction that occurs during such a devastating disaster is not easily picked up after.

Twelve years ago, during Hurricane Katrina, I remember vividly that so many people wanted to help. People donated everything they could. My mother, a nurse, stayed to work in the hospitals here. The statistics were horrific: the amount of people who died, helpless on their roofs or in shelters or hospitals. Though our city didn’t deserve this destruction, citizens and immigrants alike stayed to help clean it up. Many do not remember the construction workers who came to help from Mexico, Honduras, Puerto Rico, and the Caribbean. They risked their lives to clean up rooms that smelled unimaginable, bodies of the dead who had been left behind. President Bush let Latino immigrants in without documentation, because they were coming to aid our country.

But the tables have turned, and now, horrific damage has been poured upon Mexico and Puerto Rico—and our people stay silent. President Trump took days to respond to the disaster in Puerto Rico, and barely considers the island’s citizens his responsibility, although Puerto Ricans are American citizens.

Puerto Rico is an island, so many people could not escape as easily as New Orleanians could during Katrina. The island has been in extreme debt, which will only keep increasing after this disaster. 75% of Puerto Rico is still without electricity after the storm, and about 40% of citizens are drinking contaminated water. The infrastructure and distribution systems of Puerto Rico have been completely shattered by this hurricane, and our President, and their president, is barely picking up the pieces.

There are many distinct subjects within the realm of racism and environmental degradation that parallel between Puerto Rico and New Orleans: a lack of government funds, contaminated water, poorly constructed pump systems, and the displacement of low-income communities. These instances of neglect provide a framework for how indigent people are treated in such disaster. The hands of hundreds of illegal immigrants picked up the pieces of an apocalyptic New Orleans, not the government. Post-Katrina and Post-Maria, the support of foreign citizens has provided real aid in the disasters.

Katrina left New Orleans underwater, but Maria brings a different price to pay. The Puerto Rican death toll has been much lower than New Orleans’ 1,833: only 51 to date. However, many are dying, have died, or are suffering from diseases transmitted through contaminated water and lack of sanitation in the towns and cities.

Often, we feel helpless when it comes to situations that seem far away, but there are many organizations to donate to, and various supplies that are still desperately needed on the island: generators, clean water, feminine products, food. I ache thinking about how undeserving they are, as we were, of this disaster; but this doesn’t define how things must be. If they helped us, we can help them.

This year, along with Puerto Rico, many other islands and cities have been affected by hurricanes and earthquakes, including Oaxaca, Mexico, Mexico City, Dominican Republic, The Virgin Islands, Turks and Caicos, and the Caribbean Leeward Islands. If you have it in your heart to donate funds or supplies, you can do so by visiting the following websites, or researching ways to ship supplies.

Unidos por Puerto Rico
unidosporpuertorico.com

Topos Mexico
topos.mx

Cáritas de Puerto Rico
caritas.pr

Unicef
unicefusa.org

Hurricane Maria Relief &  Recovery Fund
youcaring.com/familiesinneedacrosspuertorico-960096

El Pueblo de Puerto Rico Se Levanta
gofundme.com/el-pueblo-de-puerto-rico-se-levanta/donate

Oaxaca Earthquake Relief
gofundme.com/oaxaca-earthquake-relief


GABBY GARCIA-STEIB| gvsteib@gmail.com
illustration Ryan Blackwood    

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